miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡¡ JODER QUÉ MANGUIS!!



¡¡ JODER QUÉ MANGUIS!!


            Nos dan por todos los costados. Si no es con las autovías, que nos la quieren meter doblada, es con el gasoil, que en vez de facilitarnos tener un precio estable lo varían constantemente, solo para su beneficio, y no lo podemos repercutir. Y encima nos van a hacer trabajar más y jubilarnos más tarde cobrando menos con el cuento de que no llega, cuando ellos siguen cobrando sus dietas y prebendas consolidadas y bien atadas.

            Creen, porque les interesa creer, que nosotros somos los culpables de la crisis y quieren que seamos los paganos, siendo los que la sufrimos. La globalización ha sido más un perjuicio que un beneficio para los transportistas, porque parece que está todo regulado, pero es al revés. Se aprovechan de nuestra estructura económica. Forman empresas en otros países, que les sale mucho más barato, y luego trabajan aquí, aprovechándose de la Seguridad Social y de todos los beneficios que nos ha costado muchísimos años crear entre todos.

            Nos engañan con el hecho de que ha venido la crisis, pero los bancos, que la han creado, son los más beneficiados de todos, porque el Banco Central Europeo les vende el dinero al 1 por ciento y ellos  lo venden a los países por la deuda que tienen creada al 5 % y a las personas al 8 % mínimo, cuando lo conceden. La crisis es un invento para beneficio de las grandes entidades, porque es nuestro dinero y se están beneficiando unas entidades privadas, que aumentan su dinero. Si es privada y tiene que ir a la ruina, que vaya, como nos pasa a todos, que si yo no puedo pagar, nadie me va a ayudar.

            Es sangrante lo que ocurre con los carburantes. Cuando el petróleo estaba a 150 dólares el barril, nos comieron el coco diciendo que debido a su carestía los carburantes tenían que subir y por eso se nos encarecía la vida. Pero resulta que ahora mismo,  los carburantes están incluso más caros que entonces. ¿Quién se está llevando todo ese beneficio que nos pertenece? ¿Quién se está forrando más?.

            Si esto es por la deuda que dicen que se ha creado, alguien ha gestionado mal y debería responder por ello. Pero vemos que no hay nadie responsable, y los que seguimos trabajando lo hacemos al mismo o a menor precio que hace diez años o más. Nuestra situación fiscal ha variado a peor desde entonces. Ya no podemos renovarnos en el momento adecuado porque no podemos pagar las letras que antes eran asequibles y continuamos trabajando con máquinas viejas que a la larga nos van a llevar a la ruina, que como sigamos así es a lo que estamos abocados como tantas empresas que en estos últimos años han ido desapareciendo.


viernes, 26 de octubre de 2012

APOLONIO DESCARGA EN UNA GRAN SUPERFICIE





APOLONIO DESCARGA EN UNA GRAN SUPERFICIE

Problema : Apolonio tiene que descargar en una gran superficie y le dan un traspalé para que arrime la mercancía al borde. ¿Qué hará Apolonio para descargar el camión sabiendo que la última vez que hizo algo parecido con otro traspalé, se le cayó parte de la mercancía, le dio el lumbago y posteriormente lo tuvieron que operar de hernia de disco?.

            Elija la respuesta que más le convenga o añada otra..

A)    Hacerlo sin decir esta boca es mía, pero eso sí, con mucha más precaución que la vez pasada, que tenía prisa, se le atascó el traspalé, y al tirar fue cuando se hizo lo de la hernia.
B)     Contarle al encargado que él no puede utilizar esos chismes porque la última vez bla, bla, bla. Eso sí, enseñándole al mismo tiempo el certificado médico de la operación sufrida, que para estos  casos lleva en el camión.
C)    Negarse en rotundo a descargar, y si le dicen que quite el camión, llamar a la policía y presentar una denuncia contra la gran superficie por obligarle a hacer lo que no debe.
D)    Llamar al que le ha contratado y montar la pilula negándose en rotundo a descargar y a mover el camión si no le descargan.
E)     .............   

martes, 16 de octubre de 2012

HISTORIA VERIDICA



HISTORIA   VERIDICA


 Me ocurrió en la época en que yo visitaba Italia con frecuencia. Aquél día tenía que llegar hasta Nápoles, y me encontraba a unos cincuenta kilómetros de distancia cuando me sucedió esta pequeña aventura que voy a contar. Me disponía a repostar gasoil y accioné el intermitente para desviarme hacia la gasolinera. No había hecho más que entrar en el desvío cuando escucho un grito por la emisora:

 -¡¡ Eh tú, el del camión que está entrando en la gasolinera, no entres, echa para atrás y sal a la carretera, rápido, luego te lo explico!!. ¡¡Date prisa!!.
           
          Era el conductor de un trailer de otra empresa española, que estaba más adelante que yo en la gasolinera y que venía echando hacia atrás con rapidez.

  Frené con fuerza y metí volando la marcha atrás suponiéndome que algo muy grave estaba pasando, y aunque no llegaba a comprenderlo, eso me daba igual. La adrenalina me hizo maniobrar lo más rápido que pude y me incorporé a la carretera en un abrir y cerrar de ojos. El que me había avisado hizo lo propio y salió como una exhalación detrás de mí.

  Una vez alejados del lugar, me explicó lo que pasaba. Había entrado en la gasolinera con la intención de echar gasoil, y en el carril de al lado había otro coche parado repostando. Su conductor estaba de pie y en la mano tenía la manguera con  la que iba rellenando el depósito. Se estaba preparando mi colega para bajar del camión, cuando llegó muy rápido por el otro carril paralelo un  Mercedes con cuatro ocupantes, y ante su sorpresa, vio que abrían las ventanillas, sacaban unas ametralladoras y freían a tiros al individuo que estaba echando gasolina a su coche. Acto seguido el Mercedes salió zumbando de allí, y fue en ese momento cuando iba a entrar yo y me avisó por la emisora.

   Si llega a aparecer la policía por allí, es muy posible que nos viéramos envueltos en una situación de mucho peligro no sólo para nuestros camiones con la carga, sino también y sobre todo para nuestra integridad física. Lo más probable es que hubiéramos sido detenidos para ser interrogados si no como culpables, sí como testigos, y ya sabemos cómo se las gastan allí con los testigos incómodos. Nos hubieran dado matarile igual que al desgraciado de la gasolinera.

              Después de aquél episodio he procurado volver por allí lo menos posible, pues aunque en cualquier sitio puede suceder este tipo de eventos, es lo cierto que en aquella famosa zona de Italia se suceden con más frecuencia, y según la ley de probabilidades, si compras más números es más fácil que te toque la lotería.

            Aviso: Esta no es una historia inventada. Es real como la vida misma.     

lunes, 8 de octubre de 2012

APOLONIO, TRANSPORTISTA AUTONOMO



APOLONIO, TRANSPORTISTA AUTÓNOMO

                       
En la universidad de la vida, una de cuyas ramas de estudio es la rama del transporte, surgen problemas que, como los problemas matemáticos que nos ponían en los exámenes, hay que resolver bien para aprobar.

Para plantear estos problemas en clave de humor, se me ha ocurrido crear un transportista imaginario al que voy a llamar Apolonio, que va a ser el protagonista de las historietas que se me vayan ocurriendo, y me gustaría que el que quiera participar con su opinión, ya sea en serio o en broma, lo haga con el fin de divertirnos un rato.

 He aquí un ejemplo de problemas que se presentan en la vida cotidiana de un transportista, y a los que debe hacer frente echándole grandes dosis de imaginación y de osadía. Son problemas que no aparecen en los libros de texto pero que exigen una respuesta inmediata y lo más correcta posible. Y lo que es curioso es que aunque parezcan irresolubles, siempre se encuentra una solución. Cada uno de nosotros tenemos una salida distinta para cada problema. ¿Qué solución sería para ti la más idónea?. Espero tu ingeniosa respuesta.

            El primer problema que planteo es el siguiente

            Apolonio va a descargar a una fábrica en la que tiene hora de descarga a las siete de la mañana, y se encuentra que delante de él hay nada menos que cinco camiones. Sabiendo que para descargar los cinco camiones se van a necesitar unas 5 horas y media incluyendo el tiempo de almuerzo, y que tiene que pagar la letra del camión que asciende a una cantidad considerable en euros mensuales, ¿qué decisión deberá tomar Apolonio para conseguir que le descarguen a tiempo, ya que tiene que llegar a cargar por un buen precio a cien kilómetros de distancia antes de las quince horas?.
Elija la respuesta que más le convenga o añada otra.

A)    Cobrar a la fábrica paralización a partir de dos horas de la cita, como está establecido en la ley (ja, ja, ja).
B)    Intentar comprar su sitio en la cola a alguno de los de delante o comprar al Jefe del Almacén y que le cuele como mercancía urgente.
C)    ……

NOTA: El autor no se responsabiliza de las posibles consecuencias de una elección errónea o ilegal.
                                   
            Hay muchas situaciones comprometidas en la vida de un transportista. De la personalidad, de la imaginación, de la suerte y de muchos otros factores depende que las cosas salgan bien o mal. Por eso no me atrevo a pensar qué sería de nosotros si no nos lo tomáramos con buen humor.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

CARACTER VIOLENTO



CARÁCTER VIOLENTO

A pesar de todas las dificultades surgidas durante el viaje, había conseguido llegar a su destino.
 Había tenido un reventón en una de las ruedas traseras del remolque, y tuvo que cambiarla él mismo porque le dijeron que la asistencia en viaje no podía llegar hasta el día siguiente. Al aflojar las tuercas se dio un gran golpe en la rodilla. Al quitar la rueda de repuesto, como estaba todo oxidado, tuvo que utilizar el cortafríos y se dio otro golpe en el dedo que casi se lo revienta. Una vez cambiada la rueda, con un frio del carajo, había patinado en una curva debido al hielo y el camión se había detenido en última instancia al chocar con un bordillo de cierta altura. No había volcado de milagro.

 Además, cuando circulaba por la noche en las inmediaciones de un bosque, un jabalí se había cruzado de repente y le había obligado a realizar una maniobra brusca que había hecho tambalear el camión, dándole un golpe que le había destrozado una aleta. Cuando se encontraba durmiendo en el aparcamiento, un movimiento en el camión hizo que se despertara y al mirar por el espejo había visto una furgoneta pegada a la parte de atrás del remolque, lo que le había hecho salir zumbando como alma que lleva el diablo sin mirar atrás y con el miedo en el cuerpo. Y para rematar la jugada, cuando se encontraba cerca del destino, le pararon los gendarmes y por haberse pasado media hora de conducción del día anterior para buscar parking, le endiñaron una multa que le arregló el viaje.

            Cuando por fin llegó a su destino, casi no se lo creía. Pero le aguardaba una sorpresa peor. En el momento en que fue a entregar los papeles del viaje le dijeron que esa mercancía no estaba destinada a la fábrica a la que había llegado. El teléfono echaba humo. Y el entuerto se volvió a resolver, pero como siempre, en perjuicio suyo. Tenía que depositar la mercancía a unos doscientos kilómetros, en una nueva dirección, pero perdía fecha, y la carga de poco peso que tenía ya adjudicada hubo que anularla y cargar otra peor que la anterior, con mucho peso y peor pagada. Encima tuvo que descargársela él con un traspalé que le dejó la espalda hecha polvo.

            Una vez cargado y sudando, después de haber tenido que desmontar toda la gabarra, echar cinchos y demás cuidados, inició la vuelta a casa, consiguiendo llegar el sábado a última hora de la tarde. No había nadie en casa, pues los hijos, estudiantes ellos, estaban de farra, y la mujer, de profesión sus labores, le había dicho por teléfono que se iba al bar con unos amigos. Se duchó, se cambió, y, cansado como estaba, sin apetecerle en absoluto, salió caminando hacia dicho bar.

            Cuando se encontró con la mujer, estaba tomando algo con dichos amigos, y se les veía muy alegres y animados a todos. Nada más verle llegar, todos dijeron casi al mismo tiempo, echando grandes risotadas: ¡¡ Qué bien vivís los camioneros, todo el día sentados y sin preocuparse de nada y encima forrados!!.

          Al día siguiente, en la prensa aparecía la siguiente noticia: “Un camionero agrede brutalmente a varios amigos en un bar. Parece ser que, sin conocerse las causas, el carácter violento propio de la gente de la profesión afloró de pronto convirtiéndose en un ataque de locura. Fuentes bien informadas afirman que se necesitaron seis personas para sujetarlo y bla, bla, bla…”.

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 Esto es sólo un anticipo de lo que en sucesivos días escribiré de las aventuras y desventuras de un personaje de ficción, pero que tiene que ver mucho con la realidad, llamado "Apolonio, transportista autónomo".
 Advierto de que lo relatado aquí no son hechos reales y que cualquier parecido de lo narrado con la realidad es pura coincidencia.